motor, piston, machine

La iniciativa de VIVA! dispuesta a ocupar el extenso espacio de orfandad de la ciudadanía: el centro-Izquierda

Durante la campaña electoral del año 1982 Felipe González pronunció la frase «el cambio es que España funcione». Poco después las urnas le respaldaron con la victoria más contundente en democracia. En años sucesivos, la combinación de Gobiernos inexpertos pero entusiastas, un partido que conservaba el vigor que le condujo a tan rotundo éxito, y un sindicato (UGT), que ejercía el papel de guardián de las esencias y propició, a pesar de sucesivas crisis, un extenso período de estabilidad política e institucional.

En el año 1990 el corresponsal en España de Le Monde publicó un libro titulado «Les espagnols, de la Movida à l’Europe». En él se detecta un inconfundible rastro de respeto y admiración «en el plano internacional, España, durante mucho tiempo excluida de la comunidad de naciones, juega hoy un papel protagonista».

En un lapso relativamente corto, España alcanzó niveles de prestigio desconocidos, confirmados tras la celebración de la Conferencia de Madrid entre palestinos e israelíes en 1991 y los Juegos Olímpicos y la Expo de Sevilla en 1992. Y a pesar de arrastrar problemas de envergadura que consumieron enormes recursos, el más atroz el terrorismo, ralentizó el desarrollo del país y, en más de una ocasión, puso en peligro la propia democracia.

El declive se inicia tiempo después, y se evidencia con toda la crudeza en la segunda etapa de Rodríguez Zapatero, cuyos errores en política exterior e improvisación demostrada ante la crisis financiera provocaron una notable mengua en el peso internacional de España. Pero si fue la abulia de Zapatero la que más contribuyó a la degradación del PSOE, ahora es Sánchez el que parece dispuesto a rematar la faena, compartiendo el futuro del partido con unos advenedizo están vaciando de significado unas siglas que pierden a ojos vista la consideración de garantes de la cohesión social y de la solidaridad interterritorial, transformándolas en el más efectivo caballo de Troya de los enemigos de la Constitución y la igualdad entre los españoles. Son muchos los militantes socialistas que sufren en silencio, que se debaten entre un sincero sentimiento de fidelidad y la convicción de que este de ahora tiene poco que ver con el que fue su partido.

Nos referimos a esos jóvenes que asisten con los ojos como platos al nada disimulado ejercicio de nepotismo que se practica desde determinadas instancias del poder. Todo aquel al que no le gusta lo que ve, y de esa gente que ha llegado a la conclusión, pero no se atreve a exteriorizarla, de que la única iniciativa útil para el país pasa por la puesta en marcha de una nueva oferta política de centro-izquierda. La izquierda o la derecha ya nos iniciativas útiles.

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