Elecciones catalanas 2021: VIVA! explica su no a la independencia

Catalunya necesita cambios. Y se pueden conseguir. La forma de demostrar nuestro malestar, nuestro descontento e irritación con las personas que gobiernan, es en las urnas. De poco sirve quejarse en redes sociales y seguir votando a los mismos partidos de siempre. Hoy en día existen muchos partidos comprometidos con el cambio, que quieren mejorar las cosas, y la única vía es llegar a las instituciones. Por supuesto, VIVA! es uno de ellos.

Es cierto que la mayoría de partidos políticos se posicionan a favor o en contra del derecho de autodeterminación de Catalunya, pero sin explicar las motivaciones. Ese derecho, como principio general es democrático de forma indiscutible y fue una de las bases fundamentales del liberalismo en su lucha contra las monarquías absolutas. Normalmente existe una secesión (utilización de las fuerzas armadas) y no una separación pacífica. Este derecho no puede verse al margen del contexto político en que se proclama y se ejerce. Así, el derecho de autodeterminación fue la base teórica y política de todos los movimientos de liberación nacional contra las potencias coloniales al término de la I Guerra Mundial y sobre todo después de la II Guerra Mundial, hasta los momentos actuales.

El derecho de autodeterminación de los pueblos es un principio democrático esencial que debe ser defendido firmemente en su significación exacta. Pero como principio político nunca puede ser proclamado ni ejercido en abstracto, porque en torno a él juegan intereses diversos y contrapuestos.

Tradicionalmente, por parte de los partidos de izquierdas, muy especialmente los comunistas y algunos sectores del socialismo, el derecho de autodeterminación fue asumido a partir de la concepción de Lenin y Stalin y de la solución constitucional del problema en la URSS. La izquierda no nacionalista lo entendía como un principio que permitiría derrotar a los independentistas con métodos democráticos, es decir, oponiendo a las pretensiones de separación y de independencia la voluntad de una mayoría democráticamente forjada. Es decir, proclamaban que eran partidarios del derecho de autodeterminación, pero al mismo tiempo se oponían a la separación y a la independencia de Catalunya, País Vasco o cualquier otra parte de España.

El derecho de autodeterminación constituyó uno de los elementos programáticos de todo el antifranquismo porque era un principio democrático general frente a la dictadura y porque significaba que no se estaba dispuesto a aceptar ninguna solución política del problema que no pasase por la libre expresión de la voluntad de los ciudadanos. Al iniciarse la transición a la democracia y abrirse el proceso constituyente y la puesta en marcha del sistema de las autonomías, esta ambigüedad genérica no se pudo sostener, no habiendo a día de hoy entrado en el fondo del problema.

Para grupos de extrema izquierda y nacionalistas independentistas el derecho de autodeterminación equivale al reconocimiento del derecho a la independencia y la vía para conseguirlo, aunque se produzcan luego divergencias sobre la manera concreta de ejercer este derecho: por vía electoral, vía insurreccional o mediante la combinación de ambas. Esta ambigüedad sirve para mantener una amalgama de regionalismo, independentismo y reformismo.

No se puede seguir hablando del derecho de autodeterminación como mero principio ideológico, se han de explicar sus implicaciones políticas.

VIVA! no va a apoyar la separación ni independentismo de ninguna región del país, pero tenemos argumentos para ello, que exponemos a continuación:

Para empezar, un nuevo estado ha de tener el visto bueno de los estados vecinos, empezando, por España y Francia. Y ser reconocido internacionalmente. Suponiendo que se dieran esas condiciones, la creación de un nuevo Estado minúsculo del mundo significaría una grave conmoción económica y social para ese Estado, pues la independencia significaría el establecimiento de nuevas fronteras, la reconversión acelerada de todos los circuitos económicos, la creación de nuevas instituciones estatales, la puesta en marcha de una nueva legalidad, la definición de una nueva ciudadanía que afecta a la personalidad pública y privada de cada ciudadano, … El nuevo Estado sería una presa apetecible para otras potencias y para las grandes empresas multinacionales y solo se podría mantener acogiéndose al patrocinio de otro más fuerte -y el más fuerte es Estados Unidos-, es decir, convirtiendo su independencia formal en una nueva forma de subordinación.

Las alianzas militares, el peso de las multinacionales y de los grandes medios de comunicación y la influencia decisiva de un sistema monetario internacional controlado por los Estados Unidos y su instrumento, el Fondo Monetario Internacional, convierten la independencia de los Estados en un concepto cada vez más relativo.

Si esto es así en relación con los grandes Estados ya existentes, ¿qué no sería en relación con un nuevo Estado minúsculo, económicamente dependiente del exterior en materias primas, en tecnología y en mercados? ¿Cuál sería la capacidad de negociación de un nuevo Estado de estas características en una Europa y mundo como los actuales, cuando incluso se esfuma la capacidad de negociación de los Estados más grandes e históricamente más consolidados?

Estaríamos hablando de una auténtica catástrofe económica y social para el nuevo territorio formalmente independiente por más teorizaciones abstractas que puedan hacerse sobre la viabilidad de una Catalunya independiente.

En definitiva, el derecho de autodeterminación es un principio democrático, pero en el mejor de lo casos en el cual se pudiera formar un nuevo estado, sería una catástrofe. Por eso, VIVA! dice no a la independencia.

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