Día Mundial de la televisión

Cuando Joshua Meyrowitz publicó su ensayo No Sense of Place, en 1986, no podía saber el desarrollo que iba a conocer el medio predilecto de su análisis: la televisión. El objeto de su estudio era cómo los medios electrónicos estaban transformando nuestro comportamiento cotidiano. Y no emitía juicios: la tele no era ni mala ni buena. Al estar expuestos a ella, nos llegaba de todo, lo que nos convertía en «cazadores recolectores de la era de la información».

Lo que veíamos en ella podía cambiar (y de hecho lo hacía) los roles sociales: era un igualador cultural (a su juicio la tele y la radio daban acceso a un conocimiento y una información que antes eran inaccesibles para las capas más bajas de la sociedad); podía, asimismo, convertir a los niños en adultos y a los adultos en niños; a los hombres en feministas y a las mujeres en trabajadoras por cuenta propia; podía constatarse, igualmente, cómo la tele disolvía las jerarquías y en ella los políticos aparecían como gente corriente.

Meyrowitz, además, concedía una especial importancia a los cambios en la interacción social, en el cara a cara entre ciudadanos y en cómo la tele había borrado la separación entre lo público y lo privado. Su trabajo tiene valor porque se anticipó varios años a un tipo de televisión que convertiría su análisis (basado en los programas de los años 80 y bastante aséptico) en una siniestra premonición.

Está claro que esta concepción de televisión ha cambiado, hasta el punto de que hoy en día los medios de comunicación contribuyen a que haya votantes de, en palabras del Post, “candidatos populistas que venden mensajes simples y respuestas fáciles”. Hoy todas las televisiones lo hacen en mayor o menor medida. 

El día 17 de noviembre de 1996 se proclamó en la Asamblea de las Naciones Unidas el Día Mundial de la Televisión (21 de noviembre), en conmemoración a la fecha en que se celebró el primer Foro Mundial de la Televisión. Se promueven intercambios mundiales de programas de televisión centrados, en particular, en cuestiones como la paz, la seguridad, el desarrollo económico y social o la promoción del intercambio cultural.

Desde VIVA!, más allá de los valores que se promulgan desde las Naciones Unidas, a los que por supuesto nos sumamos, creemos que es de vital importancia una serie de aspectos a tener en cuenta en la televisión de hoy día:

  • Los medios de comunicación han de dejar de estar politizados y ser libres e independientes.
  • Las informaciones han de ser veraces y rigurosas.
  • La televisión pública (y la radio) se paga con los impuestos de la ciudadanía y por tanto, no han de cobrar mayor importancia ciertos partidos políticos.

En consecuencia, la televisión también necesita una modernización, que actualmente está llegando a la educación paradójicamente sin que los alumnos/as puedan asistir a clase.

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